Volando un Piper Pa-11 en el siglo XXI.

Con el fin de escribir de una de mis principales pasiones, quería hacer una nota corta de un tema aeronáutico. Los que me conocen saben que soy un piloto profesional (comercial de primera clase e instructor de vuelo) con una humilde trayectoria, pero que gracias a la avejentada flota aérea de nuestro país, tuve la oportunidad de volar profesionalmente un avión clásico.

Me refiero por supuesto al PA-11. Este avión que para los pilotos argentinos es realmente un clásico y fue escuela de prácticamente todos los pilotos civiles del país.
Es un avión que empezó su acción en 1947 y tiene herencia de monomotores previos a la segunda guerra mundial.
Tiene un tren de aterrizaje del tipo convencional es decir, para los que no conocen, posee un tren principal a la altura de las alas y una ruedita de cola (también se puede ver como patín). Posee 65 HP en su motorización Continental. Es biplaza en tándem, ubicándose el instructor en el asiento de atrás y el alumno delante.
Pero no es mi intención ilustrar sobre sus bondades técnicas, las cuales son fáciles de obtener en internet. Mi intención es trasmitir en pocas líneas algunas situaciones o vivencias que en el siglo XXI para un joven piloto profesional como yo son dignas de una aventura.
Para empezar el aerodino posee un cockpit pequeño que para un hombre de un metro ochenta y casi 100 kilos es apretado, especialmente si se es el instructor. El mismo no es de aluminio, ni chapa, ni material compuesto, es de tela con un fuselaje compuesto por tubos y prácticamente no posee instrumentos electrónicos muy avanzados. Para dar una idea el combustible se mira directamente con un nivel trasparente.
El piloto puede ver los cables expuestos y sus movimientos a medida que por ejemplo comanda los alerones. Y todo posee una construcción sencilla.
Como instructor uno tiene al alumno en el asiento de proa, posición que tiene mejor visión y más instrumental y uno simplemente mira por arriba del alumno para poder instruirlo. Obviamente el intercom (esos headset con comunicación que se ven en los pilotos) es vital para poder dar instrucción.
Es necesario mencionar que este avión no tiene arranque, al menos no lo tenía el que yo volaba, y el arranque se hace dando ¨pala¨. En una escena que parece sacada de una película de la primera guerra mundial, el que les escribe, confiando en el alumno procedía a darle arranque.
Que escena interesante, parado delante de la picadora de carne (hélice) con contacto, mezcla rica, frenado, siempre libre, pala… Y se procede a mover la hélice en la dirección de giro enérgicamente para que de un ciclo el motor y arranque. Parece mentira como los años han hecho que me olvide al detalle lo que decía. Si me quedó casi como oración el ¨siempre con¨. Y así sin tener nada que se pueda enganchar todos los pilotos que dan pala, arrancan su aerodino.
Una vez en marcha, uno transita por la zona segura y sube por la única puerta que tiene el simpático piper para colocarse en el cockpit. Aquí, establecemos la comunicación con el alumno quien parece estar agradecido de no habernos triturado con la hélice y procedemos a comunicarnos con la torre.
La comunicación del simpático aparato le da vida y alma al avión. Ya no es el piloto quien habla, si no, la aeronave. Y comenzamos generalmente haciendo que hable el alumno.
LV-RYM : ¨San Fernando Rodaje buenos días, el Lima Victor Romeo Yankee Mike (…)
Obviamente la torre con el plan de vuelo presentado conoce nuestras intenciones.
Y responde:
Torre: Prosiga Romeo Yankee Mike
LV-RYM: Romeo Yankee Mike, solicita rodaje a cabecera en uso para vuelo de instrucción en zona de trabajo.
Torre: RYM cabecera en uso 05 autorizado su rodaje atento al Citation entrando en aviaser, vuelva con principal en punto de espera.
Y así pum! Qué momento, tener que rodar de una punta del aeropuerto a la otra con un avión con tren convencional pensado para pistas de pasto.
Y comienza nuestro movimiento. El piloto de un avión con tren convencional que no se sabe de memoria la calle de rodaje, ira haciendo un zigzag intencional con el fin de poder ver la línea de rodaje. Y haciendo enojar a medio aeropuerto, por su lenta velocidad de rodaje, llegamos al punto de espera.
En el punto de espera, realizamos la lista de chequeo como si estuviésemos en un trasbordador espacial, chequeamos frenos, magnetos, mezcla, Rpm, presión de aceite, comandos etc.
Y una vez listos, y en principal, nos comunicamos.
LV-RYM : San Fernando el Romeo Yankee Mike a 90 de 05 en condiciones ( si bien lo profesional es decir en punto de espera de 05 , la realidad es que el uso y costumbre, es a 90).
Torre: RYM viento de los 1,0,0 intensidad 8 nudos, cuando listo ocupe y despegue.
Y así nuestro pequeño y simpático amigo se remonta en la carrera de despegue y en una escena que parece filmada en cámara lenta el separa sus ruedas del suelo y se hace uno con el aire.
Volar el Pa-11 tiene un montón de situaciones divertidas, con viento en contra parece estar haciendo vuelo estacionario como un helicóptero, y también es interesante como podemos ver que los autos en la autopista nos sobrepasan.
Yo disfruté mucho mi experiencia de ser instructor de vuelo en un PA-11 experiencia que tuve gracias a la escuela de vuelo Delta Charlie, la cual fue la primera en confiarme un avión profesionalmente.
Creo que sería un sueño tener algún día, un pa-11 propio y debo decir que de todos los aviones que volé es el que más disfrute, cada día parecía una aventura y uno podía sentir un poco esa época romántica, época por la cual yo me hice piloto y no pude disfrutar, ya que hoy en día es una aviación mucho más segura en algunos aspectos pero mucho menos romántica en otros.
Volar un pa-11 fue y es para mí una buena forma de recordar aquellos viejos tiempos.
Juan Ignacio Escobar

Un poco desprolijo mi libro de vuelo en el 2008 donde esta mi vuelo de adaptación y primeros vuelos dando instrucción en el LV-RYM, el PA-11 de Delta Charlie.

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