Un abuelo de 247 años. Fardier de Cugnot. Por Enrique Escobar Tonazzi.

Aún se conserva – casi intacto – en el Conservatoire des Arts-et-Metiers, en Paris el abuelo de todos los automóviles.

Es el “Fardier” o “Carreta”, diseñado y construido por el ingeniero militar Nicolás-Joseph Cugnot en 1770.

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Con su “chariot a feu”, Cugnot no se consagró solamente como el padre indiscutible de todos los automóviles, sino simultáneamente como el pionero de:

-El mecanismo de transformación del movimiento rectilíneo alternativo de los pistones en movimiento circular contínuo.

-La tracción delantera, con rueda motriz y directriz.

-El motor supercuadrado.

-Los aros de pistón.

-La rueda con “dibujo” como los neumáticos modernos.

-El manubrio de dirección.

-El primer accidente automovilístico.

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Maqueta italiana Brumm 1/43 de mi colección.

Nicolás Cugnot había nacido en Void dans la Meuse, Lorena,  en 1725.

Curiosamente, Cugnot nació austríaco y vivió largo tiempo en Austria, antes de trasladarse a Bruselas y finalmente radicarse en París, para diseñar en pleno siglo XVIII, fusiles de retrocarga que llegaron a fabricarse un siglo más tarde y emprender la construcción de su vehículo a vapor para grandes piezas de artillería.

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El primer “fardier” fue construido en 1769 en el Arsenal de París y no alcanzó sus objetivos, sobre todo por las reducidas dimensiones de la caldera que no le permitían funcionar más de 15 minutos a menos de 4 km/hora.  Pero su capacidad de transportar cargas de entre cuatro y cinco toneladas, generó expectativas y Cugnot recibió un generoso subsidio para fabricar un segundo vehículo.

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El “fardier” número dos se ensambló en el Arsenal y estuvo listo en noviembre de 1770.   La prueba fue razonablemente exitosa, a pesar de haber derribado un muro a causa de las dificultades para maniobrar la dirección, sobrecargada por la voluminosa caldera.  Aparentemente, fue luego capaz de recorrer el trayecto del Arsenal a Vincennes.

Por su logro, a Cugnot le fue asignada una pensión de 600 Libras pero la Revolución motivó que emigrara a Bruselas mientras el “fardier” se conservaba en el Museo de Arte.

En 1798 Napoleón Bonaparte se interesó en el vehículo y ordenó nuevos ensayos.  Cugnot había perdido su pensión al emigrar pero, reclamado nuevamente su genio, a los 75 años la recuperó elevada ahora a 1.000 Francos.

En 1801 la conservación del “fardier” fue confiada al nuevo Conservatorio de Artes y Oficios en Paris donde se mantiene expuesto hasta nuestros días.

Más adelante, Bonaparte siguió interesado en desarrollar el “fardier” pero era tarde para Cugnot, que murió en 1804.

En el siguiente siglo, los vehículos a vapor monopolizaron los transportes, tanto en el mar como en la tierra – sobre rieles y en las rutas, hasta la aparición triunfal de los motores de combustión interna, sin embargo tan cuestionados hoy, por razones ecológicas.

Enrique Escobar Tonazzi

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Maqueta italiana Brumm 1/43 de mi colección.

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