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Su vida llena de autos. Kaiser Henry y Mercedes 220. Por Miss Daisy.

Durante 1984, empecé mi relación con mi amigo del Mercedes Benz 220 SE.

Rápidamente me di cuenta que los autos eran un componente importante en su vida. Su biblioteca y su colección de fotos estaban estructuralmente ligadas a su historia. Entonces le pregunté cómo su vida empezó a llenarse con los autos. Y me narró lo siguiente :

“En 1956, cuando tenía 9 años mi papá tenía un Kaiser Henry J de 1952.

Difícilmente un auto que pudiera encender en mí la pasión por el automovilismo. Aún teniendo en cuenta su carrocería de dos puertas de tamaño compacto, propulsada por un motor Continental de seis cilindros.

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El auto que yo admiraba era el Mercedes Benz 220 de mi abuelo materno. Adoraba ver la carretera sentado frente a aquel tablero de madera y metal en marrón oscuro lleno de brillantes instrumentos y controles. Y cuando miraba a través del parabrisas, veía como la estrella de tres puntas se abría paso en la ruta, impulsada por el motor de seis cilindros con árbol de levas en la cabeza.

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Así que era natural llevar al Mercedes a un taller autorizado de su marca pero no tanto que se ocuparan del Kaiser, aún considerando que estaba en Olivos, a unas pocas cuadras de la casa en que vivíamos. Sin embargo, surgió la ocasión de hacer algún servicio y acompañé esa mañana a mi padre a llevar el Henry J al taller, antes de irse para su trabajo.

Cuando entramos al taller, nos encontramos con una sorpresa.

Todos los que allí trabajaban se pusieron inmediatamente en posición de firmes, haciendo sonar los tacos.  Es que olvidé decir que mi papá estaba con su uniforme de oficial de la Armada.

En seguida se presentó Ludovico, un alemán grandote y muy afable, que nos explicó que lo habían recibido en forma tan castrense porque todos ellos eran ex militares con buena experiencia mecánica. El que no era submarinista, era tanquista o mecánico de aviación. De alguna manera el destino los había juntado en Olivos y habían puesto un taller autorizado de Mercedes Benz.

A partir de ese día el taller de “los alemanes” – en realidad Talleres Maipú – se convirtió para mí en un segundo hogar. Pasaba el día ayudándolos – ahora me pregunto si fastidiándolos – y aprendí mucho de buena mecánica y de autos lindos. Sobre todo cuando a partir de 1960 empezó a llegar una nueva generación de Mercedes Benz que devolvió a la marca mucho del lustre de la preguerra.”

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Por Miss Daisy

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  1. Kaiser Henry J.

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