Mi vida llena de autos.Jaguar E Type de 1964 y XJ6 de 1989. Por Miss Daisy. (Décimo segunda entrega).

Queríamos tener un Jaguar E Type.  Nos parecía el auto más sexy del mundo y nos entusiasmaba tanto que lo pagamos bastante caro y lo compramos casi sin verlo.

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El día que lo compramos lo fuimos a buscar a la Capital acompañados por nuestro amigo Guillermo Tessi. Él se encargó de manejarlo para traerlo a casa mientras lo seguíamos en nuestro Mercedes. Antes de salir el que nos lo vendió nos informó: “el auto no calienta pero si el tráfico está pesado y sube la temperatura, con sólo pulsar esta llave se enciende el electroventilador y problema resuelto”.

Todo bien hasta San Isidro. En la esquina de Marques y Santa Fe el tránsito del mediodía se puso pesado. Repentinamente, una enorme nube gris engulló el Jaguar.

Observábamos desde un poco más atrás y vimos cómo Guillermo se bajaba y, con ayuda de unos jóvenes comedidos empujaba el auto a la puerta del Hipódromo.

“No sé qué pasó, yo prendí el electroventilador como me dijeron” protestó Guillermo mientras observábamos el desastre. Bueno, la llave que encendería el electroventilador estaba unida a dos chicotes de cable de 5 cm, conectados a nada. Los tubos de goma del radiador habían saltado porque la tapa de presión estaba empaquetada con goma de cámara y no podía liberar la presión. Lo reparamos rápidamente y llevamos el auto al taller.

Trabajamos bastante para poner el auto en orden pero a cada paso surgían nuevas pestes. La bomba de nafta en el tanque estaba anulada y reemplazada por una de motor fuera de borda, atada con alambres a un larguero del chasis.

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Jaguar E interior

Los asientos empezaron a macharnos la ropa  y así descubrimos que eran de un color entre beige y rosado debajo de una tintura negra. Es que nuestro machazo roadster rojo con tapizado negro había salido de Coventry blanco virginal con tapizado rosáceo.

Cambiamos el tapizado pero bastaba con apoyar suavemente una herramienta – o mirarlo fijo un rato – que se saltaba la pintura roja descuidadamente aplicada sobre lo blanco.

Un día descubrimos que el impresionante tablero de nuestro E Type cambiaba la lectura de todos los instrumentos al apretar con un dedo en determinado lugar. “Ningún problema” dijo “Coco Tessi” nuestro mecánico de cabecera, “yo lo soluciono”.

Cuando fuimos a buscar el auto nos dijo “Ya está, me pasé la noche en vela para resolverlo pero no puede volver a fallar. Soldé con plata todas las conexiones”.

Subimos al auto y apretamos con un dedo, una esquina del tablero: con un movimiento de ballet, todos los instrumentos cambiaron su lectura.

Finalmente nos dimos por vencidos y le buscamos un nuevo y entusiasta dueño, muy convencido de que compraba el auto más sexy del mundo.

“La primera vez es curiosidad, la segunda…”

Hace unos años, otra vez nos entusiasmamos con la belleza, la elegancia y el prestigio de la marca Jaguar.

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Era un sedán Jaguar XJ6 de 1989 azul oscuro, sensualmente bajo y largo.

El interior era suntuoso, con tapizado de cuero y marquetería fina en el tablero y las puertas.

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Lo trajo nuestro mecánico, lo estacionamos junto a nuestro Rolls Royce y el interior del Silver Cloud palideció. Las alfombras Wilton, los cueros Connolly y las finas maderas estacionadas del Rolls Royce no podían competir con la suntuosidad del Jaguar.

Hicimos arrancar el motor y todo parecía funcionar bien. No todo, enseguida aparecieron terribles mensajes en el tablero “inteligente”. “Falla en las luces de niebla” decía. Raro porque nuestro ejemplar no tenía los faros de niebla opcionales. “Falla en los frenos” anunciaba. Esto parecía más grave y había que resolverlo.

Una visita a nuestro mecánico y nos dimos cuenta que la reparación no sería fácil.

Ocurre que el sistema de frenos comparte un endiablado dispositivo hidráulico con la suspensión trasera regulable, todo funcionando con un extraño fluido verde imposible de conseguir.

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Motor XJ6

Esteban, nuestro mecánico se lució.  Modificó todo, incorporando un servofreno de Torino y eliminó la regulación de la suspensión cambiando los amortiguadores.

Funcionaba a la perfección pero la computadora de a bordo no se daba por enterada y seguía proclamando el desastre inminente. Lo peor es que también seguía anunciando la falla en las inexistentes luces de niebla.  Es que al no tener las lamparitas, la fábrica las reemplazaba por unas pequeñas resistencias que, por la humedad se ponían en cortocircuito. Eso para no mencionar un sinnúmero de pequeños fallas. En fin, nos cansamos y decidimos venderlo.  No fue difícil.  Pronto apareció un señor entusiasmadísimo con la belleza, la elegancia y el prestigio de la marca y se lo llevó encantado.

 


2 thoughts on “Mi vida llena de autos.Jaguar E Type de 1964 y XJ6 de 1989. Por Miss Daisy. (Décimo segunda entrega).

    1. No, realmente no. Ni a los autores de la nota ni al editor de vieux le han dado buen resultado los Jaguar. Tal vez la única forma de no salir decepcionado sea con un Jaguar D type.

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