Publicado el 2 comentarios

Mi vida llena de autos. Dos veces reina. Rolls Royce Silver Cloud III. Por Miss Daisy. (Décimo primera entrega).

Corría el año 1998, vivíamos en la calle Miguens de Punta Chica, pero semanalmente mis obligaciones laborales me obligaban a desplazarme a la Capital.

De regreso tomaba el Tren de la Costa hasta la estación Punta Chica.

Hubo un día en que ese regreso sería muy particular.

Al salir de la estación, un elegantísimo Rolls Royce estaba estacionado frente a ella y cuál no sería mi sorpresa cuando vi quién estaba parado junto a él: mi marido. Y el auto era nuestro. Nuestro Rolls Royce Silver Cloud lll Saloon.

Me abrió la puerta de atrás, me hizo subir como pasajero, él al volante y con un vals de Strauss sonando, me condujo hasta nuestra casa. Me sentí una reina. Entendí toda la mística alrededor de Rolls Royce.

“No es sólo un auto, es una leyenda” decía el aviso publicitario, es “el mejor auto del mundo”.

1.jpg

Nuestro Rolls Royce Silver Coud llll Saloon

2.jpg

Saloon Interior

3.jpg

Saloon Tablero

Cuando el Rolls Royce Silver Cloud fue presentado en 1955, nadie dudaba que era “The best car in the World”.

Once años después, los últimos ejemplares producidos ya cargaban la desventaja de haber sido diseñados con un chasis separado, en tiempos en que la construcción monocasco se convertía en la norma de la industria.

La mayoría de los Silver Cloud fueron carrozados por la fábrica como “Standard Saloon”, con sus partes estampadas en su planta de Pressed Steel y luego terminadas a mano.

Pero, en compensación,  el chasis separado del Silver Cloud permitía el trabajo manual de los carroceros independientes – o más o menos independientes – de la manera totalmente tradicional y exclusiva, para los pocos afortunados que se permitieran algo especial que los destacara por encima de los demás usuarios de la ruta.

Los primeros ejemplares de Silver Cloud tenían el clásico motor de seis cilindros en línea, mientras que los de la segunda y la tercera serie eran propulsados por el nuevo motor V8 de 6.230 cc.

4.jpg

56

Un Rolls Royce “0 kilómetro” es, y ha sido siempre un privilegio de muy pocos. Millonarios, estrellas de cine, miembros de la realeza europea, jeques petroleros o maharajas de la India han sido siempre los dueños originales.  Por eso, el dueño original de un Rolls Royce no suele estar interesado en cuestiones mecánicas. Simplemente busca el  nombre mágico e indiscutido, sinónimo universal de calidad y lujo extremos.

En cambio, es el segundo, tercero, cuarto o quinto propietario, el que realmente aprecia su veterano Rolls Royce como la síntesis de la perfección mecánica.

Así es que llegamos a tener simultáneamente dos Rolls Royce Silver Cloud III .  Un Standard Saloon de 1963, que había pertenecido originalmente al Director del Museo de cera de Madame Tussaud, en Londres. Es el auto de nuestra pequeña historia ya relatada.

Pero también tuvimos un Two Door Saloon, carrocería Park Ward, de 1964.  Este último, una cupé de la exclusiva variedad conocida como “Chinese Eyes”, había pertenecido a Mr. John N. Calley, de los Estudios MGM de Los Ángeles, California.

 Como Mr. Calley – que en 1969 fue Presidente de Warner Brothers – produjo una considerable cantidad de películas, el auto tuvo el privilegio de aparecer en alguna de ellas.

Nuestro “Chinese Eyes” permaneció en la familia por 17 años.

21617912_10214203495665207_7581657623719079780_n.jpg

7.png

Nuestro Rolls “ Chinese Eyes” según Gabriel Petit de Meurville

Un día yendo con él a una reunión con amigos, pasamos por el frente de la casa de un colega cirujano vascular, que me dijo al día siguiente: “ Te vi pasar en un Rolls Royce, con tu peinadito y exclamé : Queen Elizabeth ll!”

Es así como gracias a Rolls Royce fui reina dos veces.

8

Nuestro nieto Santiago sobre el” Chinese Eyes” en foto seleccionada para  Almanaque 2015 de PreWarCar – PostWarClassic. (UK)

2 comentarios en “Mi vida llena de autos. Dos veces reina. Rolls Royce Silver Cloud III. Por Miss Daisy. (Décimo primera entrega).

  1. Todo un placer poder conducir un RR

    1. Es una experiencia única que nunca olvidaremos.

Deja un comentario