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El Messerschmitt Kabinenroller y un buen recuerdo. Por Juan Ignacio Escobar Tosi.

Mi primer contacto con el Messerschmitt Kabinenroller fue cuando era chico, gracias a un amigo de mi viejo, Lito Atelman.
Lito era parte del grupo de amigos de papá, todos amantes de los autos clásicos.

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El siempre me llamó la atención, era un gran amigo de la familia, y tenía un excelente buen humor.
Nunca voy a olvidarle y su fallecimiento marcó un antes y un después en nuestras vidas. Lo extrañamos mucho.
Cuando era chico estaba en contacto con autos “raros”, diferentes, por lo menos, a lo que normalmente se vería.
Gracias a mi viejo, pero, este era uno de los mas extraños,…¡Por Dios! Es un auto raro para un chico a fines del siglo XX.
Definitivamente no veía nada similar, y para colmo mi gusto aeronáutico se hacía sentir.
Me decía: “…parece un avión sin alas. Tiene una burbuja igual que un caza… ¿Messerschmitt? ¡¡¡Como el Bf109!!!”
Ni hablar cuando viendo la, en su momento novedosa, película de los Locos Adams, el “tío cosa” llega a la fiesta con tan interesante auto. Si, ya lo dije, es el auto del “tío cosa”.
Este pequeño autito fue consecuencia de la temporaria prohibición que tenía la fábrica alemana para producir aviones.
En 1952 Messerschmitt comenzó a noviar con la idea de producir pequeños vehículos, de económica construcción con un motor de bajo consumo.
Las razones eran sencillas, al no poder fabricar aviones, debía encontrar una manera de sobrevivir y estos debían ser económicos por la escasez en Europa después de la guerra.
El responsable del diseño fue el Ingeniero Aeronáutico Fritz Fend.
Él no solo fue el diseñador de esta máquina, si no que, fue también el ideólogo del proyecto.
Su primer diseño, de esta familia, en entrar en producción fue el KR175.
KR se refiere a Kabinroller, esto significa scooter con cabina, en cierta manera.
En 1955 se reemplazó al KR175 por el KR200 que tenía muchas mejoras. Era un verdadero re diseño y fue todo un éxito.
Pero en 1956 Messerschmitt tuvo nuevamente permiso para producir aviones y perdió el interés en el proyecto de los Kabinenroller.
Sin embargo esto no pondría fin a su vida, ya que sería producido durante unos 8 años mas por FMR (Fahrzeug- und Maschinenbau GmbH Regensburg).
En 1964 se cerró la producción de este micro auto.
Una de las principales razones fue que Alemania estaba saliendo de la crisis económica y la demanda de estos pequeños autitos económicos estaba decayendo.
Es importante mencionar que es un auto muy popular, aparece en muchas películas de Hollywood, podríamos mencionar a la clásica película “Brazil” y la antes nombrada “Los locos Adams”.
Una de las versiones mas buscadas es la Kabrio o la Roadster, que ofrecen una versión convertible del pequeño titan.
Esta máquina cuenta además con 22 records en su categoría, incluyendo uno de 24hs consecutivas de velocidad, los cuales fueron llevados a cabo para demostrar la durabilidad del Kabinenroller.
Su diseño es realmente único, coloca a su conductor y acompañante en tandem, al igual que un avión y tiene un cockpit que se abre desde arriba. Sumado a esto que el volante tiene gran semejanza con un comando de aeronave, se nota por todos lados la influencia aeronáutica.
Su burbuja era de acrílico, similar al Plexiglas, recuerda mucho también a un avión.
El motor era, en el KR200, un dos tiempos de 191 cc refrigerado por aire, producido por Fichtel & Sachs. Por la ubicación en la parte de atrás se lo ayudaba con un ventilador para evitar que levante temperatura.
La transmisión era muy rara, super sencilla, tenía cuatro marchas, y para ir hacia atrás, se debía parar, y arrancar para el otro “lado” el motor. Es decir se tenían cuatro marchas para adelante, y cuatro en reversa.
Todo esto, combinado con su bajo perfil, y su excelente penetración aerodinámica, permitía que a pesar de su pequeño motor llegara a unos respetables 105km/h.
Hoy en día es un auto de culto, tiene muchos clubes específicos en Europa y son muy buscados, no es tan alto su precio, pero si son raros y no fáciles de conseguir.
Para mi este auto siempre me va a hacer pensar en ese gran amigo de papá, Lito, que siempre recordamos con cariño.
Definitivamente verlos funcionando, es una forma de revivir los buenos viejos tiempos.
Por Juan Ignacio Escobar Tosi.

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