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El Huevo.

La historia del auto comienza en 1967 cuando el equipo de Competición de Ford, comandado por el Ingeniero Glauco Carlos Marqués, comenzó a desarrollarlo como proyecto oficial en conjunto con la experimentación del motor «292», los primeros bosquejos del auto fueron aprobados por la casa matriz en Detroit, quienes objetaron detalles mínimos , en esta fase inicial colaboró Jorge Tomadoni.El Huevo. Por Osvaldo Hermida.

A pesar de los avances logrados el coche no se terminó debido a un cambio en la política de la empresa, la cual pasaba a tercerizar los trabajos relacionados con los vehículos de competición, por ello se firmaba contrato con Competición S.A. colocando en pista los prototipos de Horacio Steven.

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Por dichos cambios Marqués dejó su cargo de director en el departamento de competición para volver a trabajar en la fábrica de Pacheco, pero al año siguiente, junto al Ingeniero Jorge Carril, decidieron reflotar este emprendimiento en forma particular, realizándose la construcción en el taller de Hugo Antonio Galizio en San Fernando.

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Sin dudas que desde el vamos su diseño era algo totalmente innovador, tomando como base un dibujo desarrollado en la Universidad de Michigan, quienes habían llegado a darle su llamativa forma sobre un estudio aerodinámico.

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Para la construcción del auto se partió de un chasis de Falcon reforzado en algunos puntos necesarios para mantener las medidas originales, la suspensión delantera también era de dicho modelo pero modificada en cuanto a la geometría, contando con 2,78 metros entre ejes.

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La carrocería se construyó teniendo como base una matriz de alambre empleando acero (0.88 de espesor) para el casco y las puertas mientras que la trompa y la cola se hicieron en aluminio de 1,5mm de espesor.
La jaula antivuelco contaba con caños de cromomolibdeno.

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Debido a su diseño lograba un cx=0.25 teniendo un área frontal de 1.75mts, el largo total del coche era de 4.80 metros contando con una distribución de pesos 50/50 , el peso total con los tanques llenos era de 1365 kilos.

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El piloto para el auto iba a ser Carlos Destefano, quien contaba con una vasta experiencia sobre autos de Fórmula 1 Mecánica Argentina, además se encargaría de la parte motriz, la cual contaría con elementos desarrollados por «Bamse», como las tapas de cilindros y el volante motor de material liviano (Aluminio), árbol de levas y el sistema de alimentación por inyección directa. 
El sistema de lubricación era por cárter seco a través de una doble bomba, el encendido estaba dado por bobina y distribuidor.

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La caja era de cuatro marchas (también obra de Bamse), contaba con diferencial de deslizamiento limitado (Limited slip), puente trasero Hotchkiss, frenos de disco (Tensa) en las cuatro ruedas y tanques de nafta de aviación con capacidad para 250 litros, los cuales iban ubicados detrás de las butacas.

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Previo al debut del coche, anunciado para la carrera de Allen que constituía el retorno a las rutas, la Revista Corsa acompañó a Destefano en una prueba.

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Por el peso original (1000 kg) el auto debería cargar lastre, en las pruebas llevaba 186 kg extra y alcanzó a marcar 6000 RPM, llevando una relación de diferencial de 3,37:1 con rodado 205×15 de modo que habían logrado trepar hasta los 240 km/h, según comentaba Bamse, el motor daba 290 HP en su banco de pruebas, medido con escape cerrado dando una compresión de 9:1.

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