El Cessna 150 y mi primer vuelo solo. Por Juan Ignacio Escobar Tosi.

Hace ya mas de 11 años  tuve en un Cessna 150 mi primer vuelo solo. Fue en el aeródromo de Don Torcuato. Para un piloto hay momentos que marcan su vida y su carrera. Posiblemente el primer vuelo solo sea también el primero de estos eventos.

El avión que me acompañó en ese día fue el LV-LFL. Un Cessna 150 perteneciente a la tradicional escuela de vuelo Aerokern.

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LV-MZB el 152 de Aerokern, el LFL estaba pintado igual pero era un 150.

Estos aviones son definitivamente de los mejores y mas confiables a la hora de entrenar pilotos. Son muy populares y queridos en todo nuestro país. Tiene su lugar en Vieux ya que fácil tiene mas de 40 años.

Para darles una idea, es un avión de pequeño porte. Biplaza con un peso de vacío que apenas supera los 500 kg (509kg). Tiene un motor Continental boxer de 100hp refrigerado por aire.

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Su velocidad máxima es de unos 109 nudos (200kms/h) y su velocidad crucero es de unos 85 nudos. Su velocidad de perdida ronda si mal no recuerdo en los 45 nudos.

Hay que mencionar como dato curioso, que si bien es biplaza, el manual permite llevar un niño o una persona pequeña como pasajero aparte de los dos tripulantes.

Don Torcuato era un muy querido aeródromo que lamentablemente ya no esta abierto. Todos los pilotos que volaron ahí le tienen mucho aprecio e incluso extrañamos la calidez que se encontraba en sus hangares.

Definitivamente haber perdido ese lugar marcó un antes y un después en la aviación general argentina.

Recuerdo cuando empecé mi formación como piloto privado, disfrutaba mucho del ambiente de la escuela, no solo se iba a volar, si no que también se pasaba el tiempo escuchando anécdotas de los instructores y aprendiendo todo lo posible sobre este mundo que es la aviación.

Mi instructor era Mariano, un joven muy divertido, siempre con buen humor que se encontraba sumando horas. El me dio prácticamente toda la instrucción de vuelo de piloto privado y gran parte de la comercial.

Lo recomendable al estar formándose es tener un instructor de vuelo fijo, en lugar de picotear con todos los que están en la escuela. Es la mejor forma de asegurarse un avance continuo y una buena formación, ya que si uno tiene muchos nunca se avanza, por que el instructor no tiene confianza en uno.

Esta confianza es clave a la hora de largar un alumno en su primer vuelo solo. Esto lo digo primero como alumno y después como instructor de vuelo que soy.

Selfie analógica con mariano en el Cessna 150.
Selfie analógica con mariano en el Cessna 150.

El día que me tocó para mi primer vuelo solo era muy agradable. Poco viento, cielo claro y poco turbulento. Lo único no ideal era el horario, aproximadamente las 1700hs. No era ideal por que es un horario en que regresan todos.

Aproximadamente a las 1630hs despegamos con Mariano en el LFL ( Lima Foxtrot Lima) camino a zona de trabajo. Yo tenía poco mas de diez horas de vuelo y estaba con las benditas maniobras de “giro alrededor de un punto” o “S sobre el camino”. Ademas de esto continuamente se practican “emergencias simuladas” donde se quita potencia y se busca un lugar apto para aterrizar de emergencia. Clave siempre el vuelo recto y nivelado y la conciencia situacional.

Foto tomada de Aeroforo. El LFL en vuelo.
Foto tomada de Aeroforo. El LFL en vuelo.

Una vez terminado el entrenamiento descrito anteriormente, volvimos al aeródromo y realizamos algunos circuitos. Y en uno de estos, al despejar la pista y entrar en calle de rodaje. Mariano disimuladamente avisa a la torre, y me dice “me bajo”. Yo le digo, “¿Como? para , hoy no.” A lo que responde “comandante, vuelo solo, nos vemos” y se va.

Así fue, estaba solo en la cabina, al mando de este pequeño aerodino que de golpe se había convertido en algo gigante que haría ver pequeño a un C-130 Hercules. Con mariano alejandose caminando a la vista, me comuniqué con “Torcuato” y empecé a rodar a cabecera 34.

Una vez a 90 de 34 ( la cabecera se denomina con los primeros números de su orientación, 340°), realicé la lista completa de chequeo previo al despegue. Comandos, magnetos, aire caliente, freno, potencia normal, y coloque 1 punto de Flaps.

Pedi permiso, “Torcuato, el Lima Victor Lima Foxtrot Lima, a 90 en condiciones para despegue y circuito”. ( Si bien reglamentariamente se usaria en punto de espera de 34, la realidad del uso y costumbre era esta).

Una vez recibido el permiso, aplique potencia para romper la inercia y me incorporé en la pista. Una vez en ella, paso un segundo, que pareció eterno. Delante mio, la pista, y mirando mas arriba el cielo.

Yo estaba en mi pequeño, ahora gigante avión. Con, no voy a mentir un poco de miedo o mas bien ansiedad.

Apliqué potencia, y empecé la carrera de despegue.

Los ruidos eran distintos, o así lo sentía yo, todo tenia mayor “definición”. Obviamente era mi atención y percepción lo que había cambiado, no estaba el instructor para solucionar mis errores, debía hacer todo bien.

De golpe llegó V1, y luego la velocidad de rotación (Vr), llamé suavemente el avión ( comando hacia atras), y poco a poco las ruedas se separaron del suelo que aprisionaba a mi aeroplano. Una vez en el aire, pisé los frenos para que las ruedas dejen de girar y se vaya, al menos, uno de los ruidos.

Alcancé los 400 pies, saqué el punto de flap atento a la velocidad y a los 500 empecé mi viraje por izquierda para incorporarme al circuito.

Que momento, ver todo desde arriba, solo, sentir el hueco que dejaba el instructor faltante. Al mismo tiempo la paz, no había nadie, estaba solo volando.

Ya con 700 pies me incorporé en inicial. Ahí me comunique con la torre. Volví a poner el flap. Lo podría haber dejado la verdad configurado, pero lo hice así. Así me acerqué a la básica, donde empece a descender para quedar con 500 pies y en final.

Bien prolijo traté de hacer todo, y por supuesto no olvidarme de poner el aire caliente al carburador, no vaya a ser cosa que cargue hielo y me quede sin motor.

Una vez en final, me comuniqué y allí estaba la pista. La pista, tan perfecta, tan necesaria, me iba acercando a ella en cámara lenta. Una vez sobre ella, empecé a levantar la nariz para quitarle velocidad al 150 y  suavemente empece mi retorno a la tierra.

Esa fracción de segundo antes de tocar, esta en mi mente, y no me olvido del momento, en que toqué. El ruido de las ruedas que empiezan a girar, seguí hasta el final de la pista. y despejé por última.

Quien les habla, delante de un Archer. El LV-LJB
Quien les habla, delante de un Archer. El LV-LJB

Llegué, detuve el avión y me dirigí a la escuela. Dentro estaba Mariano, me felicitó con su enorme sonrisa.

Años después, como instructor de vuelo entendí el por que de la sonrisa de Mariano. Si el primer vuelo solo es un evento marcado a fuego en la vida de un piloto, puedo asegurar que un instructor no se olvida de sus alumnos y el momento en que los mandó a volar solos. Ese momento es muy intenso para un instructor. Se tiene igual o mas miedo y ansiedad que el alumno. Y uno mira al cielo esperando en esos minutos que el aprendiz haga todo bien y llegue sano y salvo.

Debo reconocer, que algo muy lindo de la formación básica de piloto es que se vuela aviones pistoneros, con poca electrónica, bien analógicos. Volar este tipo de aviones es una linda experiencia. Años mas tarde volé aviones mucho mas modernos y de mas porte como el Airbus A320, pero ninguno me pudo generar la sensación de vuelo que estos pequeños aerodinos generaban en mi. Definitivamente el Cessna 150 es una excelente forma de recordar aquellos buenos viejos tiempos.

Haciendo simulador de A320, el cual volaría como Primer Oficial en LAN Argentina.
Haciendo simulador de A320, el cual volaría como Primer Oficial en LAN Argentina.

Por Juan Ignacio Escobar Tosi.


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