Anasagasti del Club de Automóviles Clásicos. Autoclásica 2016. Por Juan Ignacio Escobar Tosi.

Desde muy chico jugué con la Anasagasti del CAC. Obviamente no me daba cuenta de la importancia de la máquina y simplemente dejaba volar mi imaginación tocando todo lo posible.

A pesar de todos los niños y no tan niños que nos divertimos con ella en el club, esta centenaria máquina continúa siendo la nave insignia de nuestra institución.

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Este año gracias al amigo de mi padre, un tío postizo, Roberto Senerchia, disfruté de ser pasajero en este automóvil durante los dos eventos más importantes del club.

Hablo por supuesto de Recoleta-Tigre y de Autoclásica.

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Roberto Senerchia con su hijo como copiloto en Recoleta Tigre 2016.

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Realmente es una sensación difícil de describir, andar en un auto con mas de 100 años de edad. Obviamente tuvo varías restauraciones en su vida, pero su espíritu se mantiene impoluto.

Es importante destacar que la Anasagasti no solo es un veterano de mas de un siglo de vida, es también uno de los únicos dos sobrevivientes de los que fueran los primeros autos producidos en serie en la Argentina.

Fue por el año 1910 que Horacio Anasagasti viajó a Europa para contactarse con proveedores para producir su primer vehículo.

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En 1911 hizo su primer prototipo con un motor francés.

Para 1912 ya se comercializaba e inauguraba el PRIMER PLAN DE AHORRO del país.

Contaba con un motor que entregaba alrededor de 15 caballos de fuerza.  Se produjeron aproximadamente 50 unidades con componentes propios e importados.

Por culpa de la Primera Guerra Mundial empezaron a faltar los insumos para su producción y en 1915 Anasagasti se vió forzado a cerrar su empresa.

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En Autoclásica recorrimos la muestra con Roberto, mi novia Laura y una pareja amiga (Lucas Alonso Carli y Sra). Era muy lindo ver la cara de sorpresa, encanto y disfrute de los visitantes al ver funcionar la máquina centenaria.

Muchos se acercaron, comentando su historia y recordándola.

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Hoy sobreviven solo dos ejemplares en funcionamiento, uno pertenece a la Fuerza Aérea y está en el museo de Morón.DSC_0208.jpg

El otro, es la que cuidamos y disfrutamos en el Club de Automóviles Clásios, un lugar donde revivimos los buenos viejos tiempos.

Aprovecho para agradecer a Roberto Senerchia, su fiel cuidador y piloto, que nos haya llevado a dar tan inolvidable vuelta.

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Por Juan Ignacio Escobar Tosi.


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