Abarth 850 Spider, Allemano. Un auto que me enseñó. Por Juan Ignacio Escobar Tosi.

Muchas veces cosas grandes vienen en envases pequeños. Y asi es el caso del Abarth 850 Spider. Este autito, un verdadero clásico de los años 60, le debe la mayor parte de su mecánica al Fiat 600, pero le debe su gran diseño a Allemano. Es un Chasis modificado por Carlo Abarth en los años 50. Y tiene para su tamaño una muy respetable performance.

Se produjeron relativamente pocos ejemplares, y muchos autores no dudan en llamarlo el auto de motor trasero mas canchero que hay y hubo. Definitivamente es un lindo auto. Es picante y divertido. Aunque aveces, con algunos conductores parece estar fuera de escala. ( Como es el caso mio, o de mi Papá que no tenemos pequeño porte).

Fue presentado por primera vez en Ginebra en 1959. Su motor desarrolla unos 51Hp a 6000rpm. Su largo es 3.6 metros y el ancho 1,42 metros. Pesa 610 kg. La velocidad máxima declarada son 154 km/h. Son autos muy raros y valen la pena tenerlos.

Abarth vendió pocos del total producido. El resto de los autos fueron vendidos por Allemano a Cisitalia Argentina ICSA en Buenos Aires, sin motor ni caja.  Se vendió como Cisitalia Spider Abarth y se equiparon con motores identicos al Abarth 850. La versión argentina era igual, salvo que muchos tenían el escudo de Cisitalia y un tipo de numeración de chasis correspondiente a Cisitalia.

Un auto que me enseñó

Si la memoria no me falla, este auto lo consiguió mi papá en los años noventa. Enrique llegó un día muy entusiasmado y me mostró fotos, yo era muy chico, muy bien no lo recuerdo. En esas imágenes había un auto sin pintura, le faltaban cosas, creo que no tenia ruedas, pero incluso siendo chico entendía el potencial que tenia. Y así empezó la restauración del pequeño spider.

Esta restauración me fue compartida principalmente en fotos, ya que calculo que entre colegio, Optimist, y posiblemente mi muy fuerte alergia a los ácaros ( me curé gracias a Optimist), no me llevaban a ver el proceso.

En las fotos, las cuales están en el álbum familiar, por que fue un miembro de la familia, podía ver como ese pedazo de metal avejentado, se iba convirtiendo en un muy bonito auto italiano. Eran normales las visitas del Arquitecto Magenta, experto en este tipo de autos y amigo de papá , a casa donde hablaban de como iba el proyecto, o conseguían algún repuesto. Siempre caía con fotos, libros o al menos así lo recuerdo yo. Durante este proceso por supuesto yo fui creciendo.

Y un día, llegó la Spider. No recuerdo muy bien su llegada, pero creo que este momento, fue uno de los mas felices de mi viejo. Definitivamente tiene su corazón en este tipo de autos italianos. Aunque traicionó a las estilizadas y divertidas italianas, por unos años, por las elegantes, grandotas y estiradas británicas.

Papá en el Abarth.

Pilar, mi hermana, en el Abarth.

Este convertible era un mimado de la casa, a mi hermana ( Pilar) le encantaba. Y si mal no recuerdo lo manejó con papá. Por lo pronto se sacó lindas fotos en el que hay dos bellezas en el mismo cuadro. Pasaron los años, y el acompañó mi proceso de ser un niño, a un adolescente y luego un hombre joven.

Fue uno de los primeros que manejé, y en general, papá me dejaba pasear con el. Incluso llevé a una de mis primeras novias, ( Un amor fugaz de primavera podríamos decir) y fue en ese paseo donde esta chica decidió, que yo no era tal vez lo mejor para ella. Calculo que no todas entienden la pasión por las máquinas viejas y los perfiles particulares con los que suele estar acompañado, como si lo entiende mi novia actual ( desde hace 9 años), y al ver este tipo de cosas raras, calculo desde su visión, salió corriendo.

Como todo joven, pensaba que era el fin del mundo, y necesitaba una lección paterna.

Y así fue como mi viejo, con el Abarth, me llevó a dar una vuelta, y después me hizo manejar a mi. Yo estaba con el corazón roto, y papá con mucha sabiduría, a su manera me arregló un poco. Yo no estaba manejando bien, no estaba “sintiendo” al pobre autito. Y hacia las cosas de forma atolondrada. Y allí sus palabras, “suave, Juan Ignacio, tranquilo, tratar de ir rápido no requiere mover  las cosas rápido” mientras yo estaba casi por destruir la pobre caja de cambios. Así me marcaba que opere todo con tranquilidad, por mas que me desplace rápido y que me tome mi tiempo.

Recuerdo como si fuese ayer, las charlas que tuvimos en el Abarth, al poco tiempo estaba teniendo mi formación como piloto de avión profesional, y mi papá sin saberlo, creo, ese día contribuyó a mi formación como piloto y persona.

Definitivamente, muchas veces en la cabina, desplazándome a grandes velocidades, y aveces en situaciones tensas, traté muchas veces de seguir su consejo, y sin importar la velocidad de los eventos, traté de operar con calma, suave, pensando lo que hacia. Si pudiese hacer lo mismo en todos los aspectos de mi vida sería mucho mas de lo que soy hoy en día. Voy a tratar de aplicarlo.

Despacio con calma, hay que manejar un auto, pilotear un avión o vivir, con suavidad, como si se estuviese con esa chica a la que uno quiere. Con amor, se puede manejar bien cualquier máquina, después de todo, sostengo que ellas, y muchos pilotos estarán de acuerdo,  sienten como si fuesen una mujer el trato que uno le da. Y si uno cuida de la máquina, la máquina va a cuidar de uno.

Volviendo al auto, que lamentablemente papá tuvo que vender, fue definitivamente uno de los mas atractivos, sin importar su tamaño, que hubo en mi casa durante mi infancia. Espero algún día poder conseguir uno igual, ya que creo, es una excelente manera de recordar aquellos buenos viejos tiempos.

Se ve en esta foto una parte de la cola del Abarth, así dormía acompañado de otros autos lindos.

Por Juan Ignacio Escobar Tosi.


One thought on “Abarth 850 Spider, Allemano. Un auto que me enseñó. Por Juan Ignacio Escobar Tosi.

  1. Muy buena nota. Excelente auto. Lo conoci en 1961. Estaba expuesto en fiat adeva. Era un concesionario en av triunvirato. Fue cuando mi madre fue a buscar su fiat 1100 bicolor.

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